9 claves para detectar clientes tóxicos (y no acabar llorando en posición fetal)

Ser ilustrador o diseñador freelance debería ser como vivir en Animal Crossing. Creatividad, libertad, y trabajar con quien tú elijas. Pero a veces se parece más a Black Mirror… especialmente cuando te tocan clientes tóxicos de esos que te roban el alma y las ganas de dibujar.

Desde Protocolo 66, tu refugio creativo en Pamplona, te traemos esta guía de supervivencia para detectar clientes tóxicos con humor, experiencia y mucho amor (propio). Si ves una de estas señales… corre, artista, corre.

1. “Quiero algo sencillito”

Como cuando alguien te dice “solo vamos a tomar un café” y acaba en brunch de tres horas.

Spoiler: “sencillito” en idioma cliente tóxico significa “hazme una portada, una animación y la identidad visual… pero por 50€ y un abrazo”.

Lo que debes pensar: Si lo puede hacer el cuñado, que lo haga el cuñado.

2. No contesta tus emails (pero sí los memes de WhatsApp)

Le escribes un lunes. Te responde dos semanas después con un audio de 4 minutos lleno de ideas contradictorias. Y aún te dice: “perdona, he estado liado”.

Eso no es estar ocupado. Eso es ghosting laboral. Y tú no eres un ex.

Lo que debes pensar: Si empieza mal, seguirá peor. No aceptes un proyecto sin briefing claro y fechas definidas.

3. Solo quiere hablar de dinero

Y no en plan «vamos a ver cómo sacamos el proyecto adelante», sino como “¿y si te lo cambio por likes y una story?”.

¿Te imaginas ir al dentista y decirle “no te pago hoy, pero si me gusta el empaste, te recomiendo a mis colegas”? Pues eso.

Lo que debes pensar: Si no valora tu tiempo, tampoco valorará tu trabajo.

4. Cambia de opinión más que Ross en Friends

Un día quiere un logo minimalista, al siguiente uno barroco con unicornios dorados. Te pide cambios “pequeños” que implican rehacer todo. Y cuando se lo explicas, responde: “pero si es solo mover un poquito el trazo”.

Lo que debes pensar: Establece límites de cambios. Escríbelos. Que queden más claros que los términos de Spotify.

9 claves para detectar clientes tóxicos (y no acabar llorando en posición fetal)

5. “Es una prueba, si me gusta te contrato”

Eso no es una prueba. Es explotación creativa con emoji amable. Y tú no eres un dispensador de ideas gratis con Wi-Fi.

Un buen cliente revisa tu portfolio, confía en tu estilo y te paga desde el minuto uno.

Lo que debes pensar: Si no paga la primera, tampoco pagará la segunda.

6. Quiere que cobres si hay beneficios

“Es un proyecto brutal. Si sale bien, ganamos todos”. Traducción real: trabajas gratis y si algún día hay algo de pasta, igual te cae un bizum de 20€.

Esto no es Shark Tank. Es tu vida profesional. Y tú no vas a vivir de promesas.

Lo que debes pensar: Si no puede invertir en ti ahora, no lo hará después.

7. Cree que sabe más que tú (aunque no sabe qué es un PNG)

Te contrata, pero luego cuestiona cada decisión. Te dice cómo usar las capas en Photoshop aunque nunca ha abierto un archivo PSD. Te habla de “hacerlo más moderno” sin saber qué significa eso.

Lo que debes pensar: Tú eres el experto. No estás para seguir caprichos aleatorios, sino para crear soluciones creativas.

8. Te hace dudar de ti mismo

Al principio te emociona. Luego empieza a sembrar dudas. Te hace sentir que tu trabajo no es tan bueno, que deberías cobrar menos, o que necesitas demostrarle más.

Y tú, que empezaste motivado, acabas como si hubieras visto toda la temporada de Dark sin subtítulos.

Lo que debes pensar: Los buenos clientes te respetan. Los tóxicos te minan.

9. No entiende que tienes vida fuera del proyecto

Te escribe el sábado a las 23:47. Te pide una reunión “de 10 minutillos” el domingo. Y cuando le dices que no puedes, te suelta: “es que esto es urgente”.

A ver, no somos robots. Somos diseñadores, no el servicio técnico de Netflix.

Lo que debes pensar: Tu tiempo es oro. Pon horarios y no tengas miedo de decir que no.

Bonus track: ¿Y si ya lo acepté?

Respira. No eres la primera persona que cae en la trampa sin detectar clientes tóxicos. Pero ahora, con la ayuda de Protocolo 66, ya lo sabes. Puedes:

  • Poner límites claros desde YA.
  • Documentar todo (sí, todo).
  • Y si toca, cerrar el proyecto y decir adiós con elegancia (y sin trauma).

En resumen: tú también eliges

Ser profesional no es decir sí a todo. Es saber cuándo decir no a clientes tóxicos. En Protocolo 66 te ayudamos a construir una marca sólida, una web que enamora y un portfolio que atraiga a los clientes correctos.

Los que pagan. Los que respetan. Los que no te mandan whatsapps con Comic Sans.

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